las repeticiones

September 21, 2010

A lo largo de todo el libro, Borges intercaló una serie de repeticiones (de frases, metáforas, nombres propios y temas) que, disfrazados de posibles obsesiones del autor, no era más que los hilos conductores que permiten al lector recorrer su laberinto, “Mis aparentes negligências, como la repeticíon de las absences dans l´nfini de que apologeticamente habla Hugo fueron deliberadas. Las toleré, o intercalé, para que mi discurso no estubiera claro.

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El lector que se tome el trabajo de realizar una recopilación de esas ‘piezas arqueológicas’ podrá desenterrar verdaderas columnas subterráneas de palabras que sostienen una catedral oculta. Como ya hemos afirmado antes, las repeticiones aumentan de forma dramática al final del volumen, cuando Borges parece forzar un juego mnemónico con sus lectores. Aquí nos limitaremos a apuntar algunos pocos ejemplos:

El poema Haydée Lange (pg. 484), y 1983 (pg. 436), que también habla del encuentro con el fantasma de Haydée, en un restaurante en cuya mesa había “trozos de pan”. Los poemas Un sueño en Alemania (pg. 416) y Sueño soñado en Edinburgo (pg. 480), con pequeñas variaciones, son prácticamente idénticos y empiezan de la misma manera, “Tus mayores te engendran. En la otra frontera de los desiertos hay unas aulas polvorientas…”. El poema Un lobo, repetido íntegramente, en las páginas 407 y 472 del volumen III, son una referencia al cuento Ulrica, de la página 17, que también es una referencia al encuentro de Dante con Beatriz en La Última Sonrisa de Beatriz (pg. 370) El poema El 22 de agosto de 1983 (pg. 444) – “sea lo que fuere, las vísperas y la cargada memoria son más reales que el presente intangible” – es una referencia obvia al cuento Veinticinco de agosto, 1983 (pg. 375).

Se citan con frecuencia algunos versos en lengua extranjera, que Borges repitió con insistencia puesto que sabía que serían fácilmente grabados en la memoria del lector, “Por eso los versos en un idioma extranjero tienen un prestigio que no tienen en el idioma propio, porque se oye, porque se ve cada una de las palabras: pensamos en la belleza, en la fuerza, o simplemente en lo extraño de ellas” (pg. 280, v. III). Entre los exemplos: “Ce que dit la bouche d´ombre” (pg. 275, pg. 406 e pg. 343), “Alles Nahe werde fern” (todo cercano se aleja), de Goethe (pg. 285 e pg. 460), “l´hydre-Univers torndant son corps écaillé d´astres” (pg. 15 e pg. 264), “dolce color d´oriental zaffiro” (pg. 211 e pg. 362), “the thing I am” (pg. 196) etc.

Instigado por las repeticiones del final del tercer volumen, el lector es llevado a buscar otras repeticiones que su memoria más antigua recaptura de páginas leídas hace más tiempo y descubre innúmeras correspondencias entre los poemas y textos escritos al final del tercer volumen, los poemas y textos del inicio del primero volumen y, posteriormente, de todos los tres volúmenes de las Obras Completas. Como afirma el autor, “el cerebro del hombre es un palimpsesto. Cada nueva escritura cubre la escritura anterior y es cubierta por la que sigue, pero la todopoderosa memoria puede exhumar cualquier impresión, por momentánea que haya sido, si le dan el estímulo suficiente.” (pg. 397, v. III)

Por ejemplo, Recoleta, título del poema de la página 18 del volumen I y del poema en prosa de la página 447 del volumen III. La Recoleta, famoso cementerio de Buenos Aires donde Borges esperaba ser enterrado, es el título de los dos poemas cuyo tema es la muerte – “el espacio y el tiempo son formas suyas, son instrumentos mágicos del alma, y cuando ésta se apague, se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte, como al cesar la luz caduca el simulacro de los espejos que ya la tarde fue apagando”(pg. 18, v. I), o “Aquí bajo los epitafios y las cruces no hay casí nada. Aquí no estaré yo. Estarán mi pelo y mis uñas, que no sabrán que lo demás ha muerto, y seguirán creciendo y serán polvo. Aquí no estaré yo, que seré parte del olvido que es la tenue sustancia de que está hecho el universo.” (pg. 447, v. III).

Los ojos de los ciegos” están presentes en varios momentos del tercer volumen y en la página 39 del volumen I. Los “trozos de pan”, presentes en la mesa en la cual Borges se encuentra con el fantasma de Haydée Lange (pg. 436, v. III), también están presentes en el poema Singladura (pg. 65, v. I): “En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde con mi hermana, como un trozo de pan”.

De las palabras, nombres y metáforas, podemos pasar a los temas. Narraciones enteras se repiten a lo largo de los tres volúmenes de las Obras Completas de Jorge Luis Borges. La historia del Simurgh, el rey de los pájaros, se cuenta en la página 418 del volumen I, en El enigma de Edward Fitzgerald, v. II, y en la página 364 del volumen III. El truco, poema de la página 22 de Fervor de Buenos Aires, empieza con la misma frase del cuarto capítulo de Evaristo Carriego, El Truco: “cuarenta naipes han desplazado la vida/ cuarenta naipes quieren desplazar la vida” (pg. 145, v. I). Una vindicación de la cábala (pg. 209 v. I) e Una vindicación del falso Basílides (pg. 213, v. I) repiten los mismos temas de La cábala (pg. 267, v. III).

En Otras Inquisiciones, Borges repite fragmentos enteros en varios escritos; se destacan los temas sobre platónicos y aristotélicos (págs. 140 y 179), la frase de São Paulo (págs. 118 y 143) y la polémica sobre las alegorías, con la acusación de Croce y la defensa de Chesterton (págs. 70, 125 y 178).

Podríamos también citar los temas del héroe y del traidor, del provocador que siempre muere al final, del duelo, de la revelación súbita y del descubrimiento de algo que está más allá de la comprensión de la lógica humana, cuyo último ejemplo del libro está en el cuento Tigres azules.

Los ejemplos se podrían multiplicar de forma indefinida. Sin embargo, los ya citados son suficientes para mostrar que, además de hilos de Ariadne, esas repeticiones también son hilos de Ariacne que construyen una tela narrativa y hacen que fragmentos aparentemente dispersos e inconexos de una compilación se unan para formar un todo narrativo con comienzo, medio y final, cuya superposición da una profundidad inaudita a los personajes y al drama que se desenreda. Además, son fundamentales para comprender cómo Borges construyó su libro y cómo entenderlo.

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